Belleza Universal
Reinas de belleza de la perfección al propósito.
BELLEZA UNIVERSAL
Versátil Magazine
2/24/20263 min read




















Por Ana Lydia González Cabán. Presidenta del Beauty World International. Promotora de liderazgo femenino, inclusión y belleza con propósito.
Durante décadas, los certámenes de belleza estuvieron asociados casi exclusivamente a estándares físicos rígidos, pasarelas impecables y una visión limitada y superficial de lo que significaba "ser reina". Sin embargo, en los últimos años, este concepto ha comenzado a transformarse de manera significativa.
Hoy, más allá de coronas y vestidos, se habla de autenticidad, inclusión y propósito. Este cambio no ha sido inmediato ni uniforme, pero resulta evidente. Cada vez más certámenes han ampliado su mirada para incluir mujeres de diversas edades, contextos, historias y corporalidades. La belleza ya no se define únicamente por la estética, sino también por la capacidad de representar valores, generar impacto social y conectar de forma genuina con las realidades del mundo actual. Ser reina hoy implica voz, criterio y responsabilidad.
La experiencia reciente ha generado intensos debates en redes sociales y medios de comunicación, evidenciando la tensión existente entre las expectativas tradicionales del público y una concepción más real y compleja de la mujer que ostenta la corona.
Estas discusiones, más allá de la crítica superficial, abren una conversación necesaria: ¿permitimos que las reinas sean reales? ¿aceptamos que puedan equivocarse, aprender y evolucionar frente a la opinión pública? Exigir perfección absoluta parece ser una herencia de modelos pasados que no dialogan con la realidad emocional y social de nuestro tiempo.
La reina contemporánea no es un símbolo inalcanzable, sino una embajadora real, con virtudes y retos, que representa a muchas otras mujeres. En este contexto, la inclusión no se limita a quienes participan, sino también a como se les permite existir y expresarse dentro del rol que ocupan.
Hoy, los certámenes tienen la oportunidad -y la responsabilidad- de continuar evolucionando hacia espacios más conscientes, donde la belleza conviva con la empatía, el liderazgo y el servicio. El verdadero cambio no está en eliminar la corona, sino en redefinir lo que esta representa: no perfección, sino propósito.


Países como Puerto Rico y Venezuela, reconocidos históricamente por su sólida presencia y aportación a los certámenes de belleza internacionales, han sido parte fundamental de esta evolución. Mas allá de sus múltiples coronas y reconocimientos, estas naciones han contribuido a formar reinas con disciplina, preparación y compromiso social, reflejando cómo el concepto de belleza puede coexistir con liderazgo, identidad cultural y conciencia social.
Miss Universe, como uno de los certámenes más influyentes a nivel global, se ha convertido en un reflejo de esta transición. Sin que este análisis pretenda Sin que este análisis pretenda emitir juicio alguno sobre el proceso de selección ni las polémicas que lo han rodeado, la figura de la actual reina ha provocado un debate amplio sobre el rol contemporáneo de las mujeres en estos espacios.
Su mensaje ha girado en torno al empoderamiento femenino, el liderazgo y la diversidad cultural, alineándose con una visión más inclusiva del certamen.
No obstante, como ocurre con todo proceso de cambio, esta transformación no ha estado exenta de cuestionamientos.








