Dra. Lillian Santos
Treinta años transformando el dolor en esperanza.
ENTREVISTAS
Versátil Magazine
8/10/20263 min read




















Por Amaxy Moreno.
Hay trayectorias profesionales que trascienden un cargo y se convierten en una misión de vida. La historia de la Dra. Lillian Santos está marcada por el servicio, la empatía y el compromiso de acompañar a quienes enfrentan uno de los mayores retos de salud: el cáncer.
Como principal oficial ejecutiva de la Sociedad Americana Contra el Cáncer de Puerto Rico, celebra tres décadas de trabajo dedicadas a pacientes, familiares, cuidadores y comunidades, convencida de que detrás de cada diagnóstico existe una persona que necesita apoyo, información y esperanza. "Esto ha sido mi vida, mi apostolado. Me ha permitido estar en un lugar donde puedo hacer lo que amo hacer", afirma.
Antes de convertirse en líder de una de las organizaciones más importantes en la lucha contra el cáncer, Lillian Santos Rivera construyó una vida guiada por la disciplina y el servicio. Desde niña destacó por su compromiso académico y deportivo. Fue nadadora del equipo nacional de Puerto Rico, experiencia que, según explica, le enseñó valores que luego marcarían su camino profesional.
"El deporte te da una disciplina de vida, te da perseverancia y te ensena que uno tiene que esforzarse para llegar a sus metas", señala.
Su vocación de ayuda la llevó primero a la educación y, posteriormente, a la psicología clínica, una combinación que le permitió comprender al ser humano desde una perspectiva integral. Para ella, la salud no puede verse únicamente desde lo físico, sino también desde las dimensiones emocionales, espirituales y sociales.
Ante un diagnóstico de cáncer, explica, el impacto va mucho más allá del paciente. "Es un efecto multiplicador, porque el diagnostico físico es para una persona, pero esa persona no vive en una isla. Es parte de una familia, de una comunidad, de un entorno laboral".
Por eso insiste en que muchas veces el mayor regalo que se puede ofrecer a alguien que atraviesa una enfermedad es la presencia. "A veces no hay que hacer mucho; simplemente hay que estar. No hay que decir mucho, es apoyar, dar un abrazo, una palabra de aliento".
Durante sus años de servicio ha sido testigo de historias de dolor, pero también de transformación. Recuerda que la enfermedad puede cambiar la manera en que una persona observa la vida, sus prioridades y aquello que realmente considera importante.
"He conocido gente que me dice: para mí tener cáncer fue una bendición. Ahora añoro los momentos más importantes de mi vida, los detalles, mi familia, el amor", comparte.
La evolución científica también forma parte de su mensaje de esperanza. La doctora destaca que los avances en investigación han cambiado la realidad de millones de pacientes y han permitido tratamientos más personalizados y mejores oportunidades de recuperación.
"Hoy la palabra cáncer ya no es una sentencia de muerte", sostiene. "Estamos en un momento mucho más esperanzador, con avances científicos extraordinarios, tratamientos menos invasivos y una capacidad de sobrevivencia mucho mayor". Sin embargo, uno de sus mayores llamados continúa siendo la prevención. Para ella, el reto no es solamente educar, sino lograr que las personas tomen acción.


"No quiero solamente concienciar; quiero que pongas en agenda tu mamografía y tu colonoscopía".
La doctora Santos enfatiza que la detección temprana puede marcar una diferencia significativa y que el miedo nunca debe impedir que una persona cuide su salud. "El miedo no debe ser a encontrar un diagnóstico; el miedo debe ser a llegar tarde".
También reconoce el papel fundamental de los cuidadores y familiares, quienes muchas veces enfrentan la enfermedad desde un lugar silencioso. "Trabaja no solo con pacientes, sino con todos aquellos que forman parte de su red de apoyo", nos dice.
Su mensaje para quienes enfrentan un diagnóstico es claro: no están solos.
La esperanza se construye con tratamiento, prevención, acompañamiento, amor y la decisión diaria de seguir adelante. "Mientras hay vida y esperanza. Hay muchas cosas que se pueden hacer".






