Elba Torres Matundan
Abrazar el proceso, la ciencia, la fe y la esperanza.
ENTREVISTAS
Versátil Magazine
8/9/20262 min read



















"Conocimiento es poder", afirma. Saber lo que ocurriría le permitió prepararse física y emocionalmente. Antes de iniciar la quimioterapia se rapó el cabello, se tatuó las cejas y acondiciono su hogar. "Quería decidir cómo vivir cada etapa".
Aunque reconoce que recibir el diagnóstico fue difícil, asegura que llorar también es parte del proceso. "Se vale llorar, deprimirse, pensar; lo que no se vale es quedarse en ese estado".
Su batalla incluyo 21 sesiones de quimioterapia, 33 radioterapias y cuatro cirugías. No se preguntó "¿por qué a mí?". Vivió cada tratamiento con gratitud. "Cada vez que recibía quimioterapia iba feliz, porque sabía que ese medicamento entraba a mi cuerpo para eliminar el cáncer. Hay que abrazar el proceso".
Esa filosofía estuvo sostenida por la ciencia, la fe y el amor de su familia. Defensora de integrar la medicina basada en evidencia con prácticas complementarias, insiste en que toda decisión debe tener respaldo científico. También reconoce el impacto de las oraciones, los mensajes de apoyo y el cariño de quienes la acompañaron. "Lo que necesita un paciente es un escudo de amor, fortaleza y esperanza".
Al recordar esos días, la emoción la invade. "Lloro de felicidad porque celebro la vida". Para ella, sobrevivir significa entender que cada amanecer es un regalo y que el reto es vivir plenamente.
"El cáncer no es el final. Lo importante es convivir con la enfermedad sin permitir que defina quienes somos". Para quienes acompañan a un paciente pide respeto, comprensión y amor incondicional. "Hay que respetar sus decisiones, acompanarlo y amarlo hasta el final".
La doctora celebra la vida con la pasión con la que ejerce la medicina. Su historia demuestra que la esperanza no nace cuando termina la enfermedad, sino cuando se enfrenta valientemente.
Por Amaxy Moreno. Fotos: Roberto Valbuena
Enfrentando el diagnóstico desde otro lado de la medicina, al encontrarse con sus propias células.
La doctora Elba Torres Matundan dedica más de 20 años a diagnosticar cáncer de seno bajo el microscopio Como patóloga, conocía cada etapa, tratamiento y pronóstico de la enfermedad. Sin embargo, no imaginó que tendría que ver sus células malignas y enfrentar el diagnostico desde el otro lado de la medicina.






