Erick Haddock

La esperanza se construye un día a la vez.

ENTREVISTAS

Versátil Magazine

8/9/20262 min read

Antes de la enfermedad, reconoce que vivía enfocado en el trabajo y en ayudar a los demás, olvidándose de sí mismo. Hoy asegura que el cáncer transformó su manera de mirar la vida. "Aprendí a vivir un día a la vez. Si hoy abrí los ojos, hoy voy a vivir", afirma.

Lejos de definirse por el diagnostico, decidió conocer su enfermedad, fortalecer su mente y aferrarse a la esperanza. "La mente también necesita sanar. Nunca puedes perder la esperanza", expresa, convencido de que la fe y la ciencia pueden caminar de la mano.

A su lado ha permanecido su hijo Derick, quien también ha vivido el proceso como cuidador. "Cuando te dicen que tu papá puede morir en menos de tres meses, piensas que el mundo se acabó", recuerda. Sin embargo, con el paso del tiempo, descubrió que la esperanza se alimenta de cada nuevo amanecer. "Mi esperanza es poder verlo mañana, abrazarlo y seguir creando recuerdos".

Padre e hijo coinciden en la importancia del apoyo emocional y psicológico durante el proceso. "Buscar ayuda psicológica no significa estar loco; significa tener Erick. una herramienta para mantener la mente clara", sostiene Erick.

Hoy, su misión es crear conciencia sobre la detección temprana y demostrar que una enfermedad no define a una persona. "No vivo pensando cuándo terminará mi historia. Vivo pensando a cuántas personas puedo ayudar mientras siga aquí".

La conversación entre Erick y Derick deja una de las reflexiones más profundas de esta edición de Hope Edition: la esperanza no es una emoción pasajera ni una ilusión ingenua. Es una decisión cotidiana que se fortalece con la fe, el amor, el acompañamiento y la voluntad de seguir adelante, incluso cuando el camino parece incierto.

Por Amaxy Moreno. Fotos: Roberto Valbuena

La esperanza adquiere un significado distinto cuando se comparte. La fortaleza no pertenece únicamente a quien enfrenta la enfermedad, sino también a quien decide recorrer cada etapa a su lado.

Cuando en 2021 Erick Haddock recibió un diagnóstico de un tipo de cáncer poco común, los médicos le hablaron de una expectativa de vida de apenas tres a seis meses. Casi seis años después, su historia es un testimonio de resiliencia, fe y propósito, razón por la que fue reconocido por la Sociedad Americana Contra el Cancer de Puerto Rico.

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