Esperanza que protege
La prevención del cáncer asociado al Virus del Papiloma Humano está en nuestras manos.
SALUD
Versátil Magazine
8/8/20262 min read



















Durante muchos años, hablar de cáncer era sinónimo de incertidumbre y temor. Hoy, gracias a los avances científicos, el panorama ha cambiado. La prevención se ha convertido en una poderosa herramienta para salvar vidas, y uno de los ejemplos más extraordinarios es la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH).
El VPH es la infección de transmisión sexual más frecuente en el mundo. Se estima que más del 80% de las personas sexualmente activas estarán expuestas al virus en algún momento de su vida. En la mayoría de los casos el organismo elimina la infección espontáneamente, pero cuando persiste puede provocar lesiones precancerosas y diversos tipos de cáncer. En los Estados Unidos, se estiman aproximadamente 37,000 casos de cáncer relacionados con el VPH cada año, y la mayoría son atribuibles a los tipos de virus que previene la vacuna.
Vacunarse no sustituye otras medidas preventivas. Toda persona debe continuar cuidando su salud mediante:
Realizarse las pruebas de cernimiento recomendadas para cáncer cervical (Papanicolaou y prueba de VPH, según edad y recomendaciones médicas).
Acudir regularmente a sus evaluaciones ginecológicas. Practicar sexo más seguro.
Evitar el consumo de tabaco, ya que aumenta el riesgo de persistencia del VPH y de desarrollar cáncer.
Consultar al profesional de salud ante síntomas persistentes como sangrado anormal, lesiones, cambios en la piel o dificultad para tragar.
La detección temprana continúa siendo una de las estrategias más efectivas para disminuir la mortalidad por cáncer.


El VPH no afecta solamente a las mujeres, aunque tradicionalmente el VPH se ha asociado con el cáncer cervical, hoy sabemos que afecta tanto a mujeres como a hombres. De hecho, actualmente el cáncer de orofaringe asociado al VPH es el cáncer relacionado con VPH más frecuente entre los hombres en Estados Unidos. La mejor protección comienza temprano. La vacuna ofrece su mayor beneficio cuando se administra antes de la exposición al virus. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan:
Vacunación rutinaria a los 11 o 12 años, aunque puede iniciarse desde los 9 años tanto en niñas como niños.
Vacunación de rescate hasta los 26 años para hombres y mujeres quienes no fueron vacunados previamente.
Entre los 27 y 45 años, la vacunación puede considerarse mediante decisión clínica compartida con el profesional de salud, dependiendo del riesgo individual.




