Sheila Otero Boss

La fuerza de reinventarse

ENTREVISTAS

Versátil Magazine

10/11/20264 min read

Por Amaxy Moreno.

No basta con alcanzar una meta y detenerse a contemplarla. Su historia empresarial, su transformación personal y el nuevo capítulo que comienza como presidenta electa del Centro Unido de Detallistas hablan de una mujer que parece tener una regla propia: nunca quedarse demasiado tiempo en el mismo lugar.

"Soy una persona que está hecha siempre para más", dice Sheila Otero al intentar explicar quién es cuando se apagan las luces del escenario empresarial. Y quizá en esa frase se encuentra buena parte de su esencia.

Su día comienza antes de que el mundo termine de despertar. Estirarse, meditar, tomar café y escribir son parte de una rutina que le permite ordenar lo que lleva dentro antes de enfrentarse a lo que viene. No siempre son pensamientos positivos. A veces hay lágrimas, vulnerabilidad, lecturas de la Biblia o afirmaciones. Lo importante es sacar lo que pesa. "Si yo no hago eso, algo me pasa. Si yo no hago eso, siento que no estoy completa", confiesa.

Ese ritual representa una transformación. Sheila reconoce que existe un antes y un después en su vida. El divorcio, seis años sola y diferentes procesos personales fueron capítulos que tuvo que atravesar. Hoy, sin embargo, prefiere no vivir mirando hacia atrás. "Ya esa página pasó. Es esta Sheila que ustedes ven aquí, procesada para el éxito".

Pero estar "procesada para el éxito" no significa haber dejado de sentir, al contrario. Su vulnerabilidad continúa siendo parte de la mujer que hay detrás de la empresaria. Y es precisamente ahí donde encuentra una de sus mayores fortalezas. Aceptar que no siempre tiene todas las respuestas y que también necesita apoyarse en otros.

Su familia, su equipo y su círculo cercano forman parte de esa red. Cuando siente que puede caer, aparecen quienes le recuerdan que no tiene que hacerlo sola. "Y si me caigo, me van a ayudar a levantar y voy levantarme dos veces".

Lograr ser presidenta electa del Centro Unido de Detallistas amplió ese escenario y asumirá la presidencia de la organización en septiembre de 2028.

Para ella, más que un título, representa una oportunidad de servicio. "Yo vine a ayudar a los demás, yo vine a servir".

Ese propósito también explica por qué decidió prepararse durante más de dos años antes de aspirar al cargo. Ahora admite que vendrán retos: comprender asuntos legislativos, rodearse de asesores, preparar a su equipo empresarial y aprender a manejar una responsabilidad que la llevará a estar mucho más expuesta públicamente.

Y sí, también hay temor. Le preocupa el futuro de su empresa, qué ocurrirá cuando llegue el momento de delegar más responsabilidades y cómo equilibrará su vida profesional y familiar.

En una industria dominada en buena medida por hombres, Sheila tampoco cambia quien es para entrar a una sala. Llega preparada, segura y, como ella misma cuenta, con su perfume, su mejor reloj y su mejor actitud. "No me intimido".

Su feminidad y su sentido de la moda tampoco desaparecen frente al mundo empresarial. Por el contrario forman parte de su identidad.

"Yo soy fashion y business", afirma, reivindicando esa combinación como una extensión natural de quién es.

Y hay otra frase que probablemente resume mejor que ninguna su filosofía de vida. "Si estas muy cómodo, es que algo estás dejando de hacer".

Una mujer que entiende que el éxito no consiste únicamente en construir una empresa, ocupar un puesto o alcanzar reconocimiento. También consiste en conservar la esencia mientras se transforma la vida.

Y Sheila Otero todavía tiene mucho por hacer. "Esto apenas empieza".

Su trayectoria empresarial nació lejos de cualquier fórmula perfecta. Estudió Administración de Empresas, fue madre a los 18 años y comenzó a explorar la facturación medica pensando que sería una carrera corta que le permitiría trabajar en una oficina. La realidad terminó llevándola hacia otro destino.

No sabía exactamente cómo construir una empresa, pero sabía que quería hacerlo.

Su primer cliente fue suficiente para despertar la pregunta que cambiaría su trayectoria: si podía conseguir uno, podía conseguir cuatro.

Así comenzó un camino de preparación, viajes, sacrificios y muchas noches sin dormir. La especialización en facturación de ambulancias se convirtió en el punto de partida de MaxBilling, empresa que hoy atiende clientes alrededor de Puerto Rico.

Pero ella no se quedó en ser empresaria. Se preparó como speaker, estudió en la Academia John Maxwell, escribió un libro y comenzó a ocupar espacios de liderazgo.