Cuando el corazón pierde su ritmo

El manejo de la fibrilación auricular se centra en regular la frecuencia del latido.

SALUD

Versátil Magazine

2/26/20262 min read

Por Nedda S. Perales Martín.

La fibrilación auricular o Afib es la alteración más común del ritmo cardíaco y ocurre cuando el corazón late de forma irregular y más rápido de lo normal, afectando la circulación adecuada de la sangre.

Según la Asociación Americana del Corazón, se estima que en los Estados Unidos alrededor de cinco millones de personas viven con esta afección y se proyecta que para el año 2030 esa cantidad suba a 12 millones. La Afib impacta a gran parte de la población y su probabilidad aumenta con la edad, especialmente después de los 40 años. En muchos casos, puede desarrollarse de forma asintomática, lo que dificulta su detección temprana.

Acudir al médico con regularidad y cumplir con el tratamiento al pie de la letra es esencial. Es recomendable hacer ciertos cambios en tu estilo de vida, como ejercitarte con regularidad. Adoptar hábitos saludables como incorporar a tu dieta vegetales y frutas, disminuir las carnes procesadas, las bebidas con endulzantes artificiales y las sodas, e ingerir agua son puntos clave para preservar la salud cardiovascular y mejorar la calidad de vida.

Cuando se manifiesta, puede provocar palpitaciones, cansancio extremo, mareos, falta de aire, dolor en el pecho o desmayos. Su identificación se realiza mediante pruebas que analizan la actividad eléctrica del corazón, como el electrocardiograma (ECG). Si los episodios son esporádicos, hay veces que no se detectan con el ECG, por lo que puede ser necesario un seguimiento más prolongado. Entre los principales factores de riesgo se encuentran la presión arterial elevada, la diabetes, el sobrepeso, los trastornos del sueño, el asma, las alteraciones hormonales, el consumo de tabaco y alcohol, así como el estrés sostenido. La edad y la herencia genética también influyen en su desarrollo.

El manejo de la fibrilación auricular se centra en regular la frecuencia del latido, aliviar los síntomas y prevenir complicaciones serias, como los derrames cerebrales. Para ello, se utilizan medicamentos que ayudan a estabilizar el ritmo cardíaco y evitar la formación de coágulos En situaciones específicas, se recurre a procedimientos especializados.