María Del Cisne Orellana

De la adversidad a los sueños y propósitos.

ENTREVISTAS

Versátil Magazine

4/8/20263 min read

Por Amaxy Moreno. Fotos Roberto Valbuena

Una mujer ecuatoriana cuya trayectoria encarna el espíritu del emprendimiento migrante en una industria tradicionalmente dominada por hombres. Su testimonio revela no solo disciplina y visión empresarial sino también una profunda conexión con la vulnerabilidad, la maternidad y el propósito de servicio.

Originaria de Santo Domingo de los Colorados, en Ecuador, María del Cisne llegó a Estados Unidos a los 20 años enfrentando un proceso migratorio que describe con honestidad. "Bueno, es un poco difícil, pero ha sido maravilloso venir ... Miami tiene su encanto, pero tiene su efecto, o tú te comes a Miami o Miami te come a ti". Desde sus inicios, tuvo claro que el camino no sería sencillo, pero sí transformador. "Luchando, con perseverancia, con fe ... tener muy clara la meta es muy importante", afirma, destacando la disciplina como eje de su evolución.

Como madre de tres hijos, María del Cisne también asume la responsabilidad de transmitir valores. "Todos los días es una oportunidad, pero depende de ellos", señala, enfatizando la importancia de la disciplina y la perseverancia. En los momentos más difíciles, ensena que es precisamente cuando se debe continuar: "En el momento en que hay más vulnerabilidad ... es ahí donde tengo que darle mas fuerte".

Su visión del éxito se aleja de lo material y se centra en lo esencial: el tiempo, la familia y el bienestar. "El día que le cambiaron el corazón a mi hija, también me lo cambiaron a mí".

"El poder dejar a mi hija en la escuela ... poder irme al hospital con mi hija mientras que mis empresas están corriendo, para mí ya eso es un éxito".

Para ella, el verdadero logro radica en el equilibrio entre su rol empresarial y su rol como madre, así como en la capacidad de servir a otros.

Su incursión en el negocio de mudanzas no nació de una oportunidad convencional, sino de "la necesidad de comprar medicina para mi hija", confiesa. Como madre de una niña que esperó 12 años por un trasplante de corazón, su vida cambió radicalmente. "Era indocumentada, sin idioma. Entonces ahora, ¿qué hago? Me convertí en la mujer de los camiones". Este punto de quiebre marcó no solo el inicio de su empresa, sino también una transformación personal profunda: "El día que le cambiaron el corazón a mi hija, también me lo cambiaron a mí".

Desde esa experiencia, María del Cisne redefine el concepto de mudanza. Para ella, no se trata únicamente de trasladar objetos, sino de acompañar procesos humanos “Yo no solamente cambio casas ... yo cambio y cargo sueños", expresa, dotando su trabajo de una dimensión emocional que la distingue en el mercado. Esta sensibilidad también se refleja en su labor comunitaria, especialmente con inmigrantes recién llegados. "Dormí en un colchón por tres meses.

La vulnerabilidad ha sido una constante en su vida, pero también su mayor fuente de fortaleza. Al hablar de su maternidad, se evidencia una mezcla de dolor, resiliencia y amor incondicional. "Saber que mi hija venía con esa condición ... fue una decisión bastante difícil, pero bastante valiente". Durante años enfrento cirugías y momentos críticos. "Verla sufrir ... hasta me sentía culpable", expresa. Sin embargo, hoy encuentra sentido en ese recorrido. "Ha valido la pena cada sufrimiento".

Finalmente, su historia es también una invitación a tomar decisiones valientes. "Soy una mujer que me tiro del Everest sin paracaídas ... pero con estrategia", afirma, resumiendo su filosofía de vida.

En cada paso, María del Cisne demuestra que la migración no solo implica desafíos, sino también oportunidades para reinventarse construir y transformar vidas, comenzando por la propia.